EL PUEBLO EN LA VENDIMIA

Cuando todo parece detenido 
y los pájaros callan con recelo,
entra al pueblo el remolque.
Con su ruido, 
el pueblo entero olvida lo que pasa,
concentra su atención en ese olvido;
y se alegran la tarde, el bar, la casa,
y se dispara el canto del vencejo,
la vida entera su razón repasa,
y de pronto se mira en el espejo
y en el azogue se descubre viva,
renovado granar de trigo viejo.

Fernando Ruiz de Osma Delatas